Oyendo sin entender

· Tema: esperanza

Oigan bien, pero no entiendan.

Isaías 6:9 (NVI)

La comisión de Isaías suena a misión imposible: ve y dile a este pueblo: oigan bien, pero no entiendan; miren bien, pero no perciban. Predicar a quien nunca entenderá, sembrar donde nada nacerá, hablar a oídos cerrados. Dios avisa de salida: el resultado visible será casi cero. Y aun así manda ir. La obediencia profética nunca se mide por frutos inmediatos.

La esperanza del sembrador vive en una promesa posterior: la palabra de Dios no vuelve vacía. Isaías sembró en corazones duros, fue aserrado por la tradición, y siglos después Jesús y los apóstoles citarían sus palabras cientos de veces. La semilla que pareció muerta germinó en generaciones futuras. Quien siembra con lágrimas rara vez cosecha en el mismo capítulo; cosecha en capítulos que nunca verá.

Hoy, siembra aunque oyendo no entiendan: habla de Cristo al familiar endurecido, ora por el hijo distante, testifica en el trabajo indiferente. No midas la Palabra por la respuesta del público: mídela por la fidelidad del Sembrador. Oyendo sin entender, hoy; entendiendo y llorando, mañana. Dios garantiza la cosecha. Sembrar llorando hoy es cosechar cantando mañana. Nunca midas la Palabra por la respuesta. Palabra fiel nunca vuelve vacía.

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