La queja que Dios escucha

· Tema: amor

al país de la más profunda de las noches, al país de las sombras y del caos, donde aun la luz se asemeja a las tinieblas!»

Job 10:22 (NVI)

Job lo había perdido casi todo y, en lugar de ensayar respuestas piadosas, hizo algo valiente: dio rienda suelta a su queja y desahogó la amargura de su alma. Le llevó a Dios justo lo que cargaba dentro: el hastío de la vida, las preguntas sin respuesta, la sensación de estar siendo tratado injustamente. Y Dios no lo reprendió por eso; lo escuchó hasta el final y después respondió.

Hay una fe que finge y una fe que confía, y solo la segunda tiene el valor de llorar delante de Dios. Fingir que todo está bien cuando el corazón está en pedazos no es espiritualidad, es teatro. Job nos enseña que el amor de Dios es demasiado grande para asustarse con nuestra honestidad: porque Dios es amor, Él prefiere nuestra queja sincera a nuestra sonrisa ensayada.

Si hoy tu alma está amargada, no huyas de Dios por el dolor: huye hacia Dios con el dolor. Cuéntale, con tus palabras, lo que duele, lo que confunde, lo que indigna. La queja llevada a Dios se vuelve oración; el dolor escondido de Dios se vuelve muro. Él escucha, Él entiende y, a su tiempo, Él responde.

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