La toalla y la vasija

· Tema: relaciones

También ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros.

Juan 13:14 (NVI)

La noche en que sería traicionado, Jesús hizo algo impensable para un Maestro: se levantó de la mesa, tomó una toalla y una vasija y empezó a lavarles los pies a sus discípulos. Pedro protestó, y entendemos su protesta, porque amar siendo servido es más cómodo que amar sirviendo. Pero Jesús no solo estaba dando un ejemplo de humildad; estaba definiendo la forma del amor cristiano: también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros.

Lavar pies no era una tarea noble, era un servicio silencioso y sin público. Traducido a hoy: escuchar sin interrumpir, perdonar sin echarlo en cara, ayudar sin publicarlo, pedir perdón primero. Las relaciones más fuertes no se construyen con grandes declaraciones, sino con toallas discretas: el café preparado sin que lo pidan, el mensaje en el día difícil, la presencia que no cobra nada. Y fíjate: Jesús también le lavó los pies a quien lo traicionaría; el servicio cristiano no elige merecedores, solo obedece al Maestro.

Hoy, elige a una persona y toma tu toalla: haz por ella algo pequeño, concreto y escondido. El amor que se arrodilla nunca se humilla: se parece a Jesús.

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