El ejército de la construcción

· Tema: amor

Con este fin reclutó a setenta mil cargadores y ochenta mil canteros, para que trabajaran en la montaña. Al frente de ellos puso a tres mil seiscientos capataces.

2 Crónicas 2:2 (NVI)

Salomón designó setenta mil cargadores, ochenta mil canteros en las colinas y tres mil seiscientos capataces para el templo. Amor que organiza multitudes para la gloria. El templo nunca se alza con buena voluntad suelta sino con escala planeada. Cada cargador contaba. Dios usa multitudes ordenadas, nunca juntas ansiosas. Números con propósito erigen eternidades.

Cargadores, canteros, capataces: funciones distintas, dignidad igual. El amor distribuye tareas sin humillar oficios. Cortar piedra al sol vale tanto como supervisar en la sombra. Jerarquía funcional, igualdad esencial. Iglesias sanas honran cargadores como honran predicadores. Todo puesto en el templo es santo.

Tres mil seiscientos capataces: liderazgo suficiente para multitud inmensa. El amor supervisa sin sofocar. Proporción sabia: un líder por cada cuarenta. El pastoreo alcanza cuando la estructura sostiene. Multitudes sin capataces se vuelven confusión; con ellos, construcción. Organizar es amar en planilla.

Hoy, encuentra tu puesto en el ejército: carga, corta o supervisa con alegría. El amor sirve donde necesita, nunca donde aparece. Y organiza tu obra: divide tareas, nombra supervisores, cuenta resultados. Tu templo de hoy —casa, empresa, ministerio— merece escala de Salomón y corazón de siervo.

Y sirve en el puesto: ejércitos organizados erigen templos.

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