A los de casa
No te envío a un pueblo de lenguaje complicado y difícil de entender, sino a la nación de Israel.
Ezequiel 3:5 (NVI)
Dios anima a Ezequiel: no te envío a pueblo de lenguaje complicado sino a la nación de Israel. Paz en el llamado doméstico. Ezequiel temía exilio y extraños; Dios apuntó a los de casa. Las misiones cercanas también son misiones. Los profetas dudan predicar a conocidos; Dios insiste. Los de casa necesitan más.
Lenguaje complicado y difícil: Dios ahorró a Ezequiel la barrera lingüística, nunca la dureza de corazón. Israel entendería cada palabra rechazando la mayoría. Paz que predica sabiendo el rechazo. El llamado nunca promete resultados sino presencia. Ezequiel predicaría a oídos tapados con boca ungida. La fidelidad mide obediencia, nunca aplausos.
Sino a Israel: el sino divino redirige. No extranjeros distantes sino hermanos próximos. Paz que empieza en casa antes de cruzar mares. El testimonio doméstico precede misiones transculturales. Jerusalén antes de los confines. Quien nunca predica en casa no está listo para extraños. Sala antes que plaza.
Hoy, acepta tus de casa: familia, colegas, vecinos. Predica con vida y palabra, sin excusa de dureza. La paz del llamado cumplido supera la frustración de frutos escasos. Tu Israel de hoy prepara tus naciones de mañana. Habla claro a los próximos; Dios cuida resultados.
Y predica a los próximos: llamados domésticos engendran paz global.