Gracia y paz a ustedes
Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.
Filemón 1:3 (NVI)
Pablo saluda a Filemón con el par inseparable: gracia y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Gratitud en forma de saludo. Antes de pedir nada, el apóstol distribuye lo esencial. Cartas que empiezan con gracia terminan en reconciliación. El sobre ya predicaba antes del contenido.
El orden importa: gracia primero, paz después. Paz sin gracia es armisticio; gracia recibida engendra paz duradera. Filemón necesitaría ambas para perdonar a Onésimo. La gratitud por la gracia capacita para la paz difícil. Quien sabe cuánto fue perdonado perdona con más facilidad y menos discurso.
De Dios nuestro Padre: fuente doble, Padre e Hijo. Gratitud trinitaria en saludo simple. Pablo recuerda al amigo que toda dádiva desciende de lo alto antes de circular entre hermanos. Recibir del Padre para dar al hermano es el circuito de la gracia. Filemón daría a Onésimo lo que recibía de Dios.
Hoy, saluda con verdadera gracia y paz. No como fórmula fría sino como distribución consciente. Lleva gracia a deudores, paz a irritantes. Tu saludo de hoy puede abrir la carta de reconciliación de mañana. Sé cartero del cielo en las calles de la tierra cada día.
Y saluda con gratitud: bocas llenas de gracia pacifican hogares.