No me entregues

· Tema: gratitud

No me entregues al capricho de mis adversarios, pues contra mí se levantan falsos testigos que respiran violencia.

Salmos 27:12 (NVI)

David ora lo que todo perseguido siente: no me entregues al capricho de mis adversarios. Enemigos con capricho son jueces sin ley. Falsos testigos se levantan, respirando violencia en cada palabra. La calumnia es intento de homicidio con la boca. Quien fue acusado injustamente conoce el sabor amargo de esa entrega.

La gratitud aquí es preventiva y confiada: David pide antes de agradecer después. La fe que ora la liberación ya ensaya la alabanza. Pedir protección con gratitud anticipada mueve el cielo más deprisa. Dios ama responder oraciones que ya traen las gracias en el bolsillo. Gratitud adelantada es fe con recibo.

Los falsos testigos respiran violencia: la mentira necesita aliento continuo para sobrevivir. La verdad respira sola. Los calumniadores se cansan; el calumniado guardado descansa. El tiempo, aliado de la verdad, desenmascara bocas alquiladas. David sobrevivió a Saúl, Absalón y Simei con la misma receta: entrega a Dios, nunca a los hombres.

Hoy, entrega a tus adversarios al tribunal correcto. Deja de responder cada mentira y empieza a agradecer cada liberación. Dios nunca te entregará a su capricho; los entregará al olvido. Tu parte es orar y agradecer; la suya es guardar y justificar.

Y ora agradecido: entregados a Dios, nunca al capricho.

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