Deseos que contaminan

· Tema: propósito

Como una prostituta, se entregó a lo mejor de los asirios; se contaminó con todos los ídolos que pertenecían a sus amantes.

Ezequiel 23:7 (NVI)

Oholibá, figura de Judá, se prostituyó con la élite de Asiria y se contaminó con los ídolos de cada hombre que codició. Deseo fuera de lugar se vuelve adoración fuera de lugar. Codicia es culto mal dirigido: el corazón se arrodilla ante lo que admira. Quien codicia ídolos, al final se casa con ellos.

Creada para conocer a Dios, se entregó a lo mejor de los asirios. Propósito corrompido de raíz. Quien olvida para qué existe se vende al primer brillo extranjero. La élite asiria parecía poder y protección; era contaminación con uniforme de gala. Cada ídolo cobra en santidad lo que promete en estatus.

Hoy, identifica a tus asirios: ¿qué élite codicias? Aprobación, placer, poder, riqueza. Observa el patrón antiguo: primero la codicia, luego la entrega, al final la contaminación. Deseos no confesados se vuelven dioses no reconocidos. Nombrarlos ya es empezar a vencerlos. Trae cada ansia a la luz.

El deseo no se mata, se redirige. Codicia lo santo con igual intensidad. Hambre de Dios limpia hambre de ídolos. Corazones llenos de su presencia no guardan espacio para prostitución espiritual. Llénate hoy hasta rebosar de anhelos santos.

Y elige pureza: corazones codiciosos de Dios nunca están en venta.

Sigue leyendo