Amémonos unos a otros
Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios.
1 Juan 4:7 (NVI)
Juan ordena con ternura: queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios. Imperativo envuelto en cariño: «queridos» antes de «amémonos». Y el motivo desarma resistencias: el amor viene de Dios; quien ama ha nacido de Él y lo conoce. Amar no es importar virtud extranjera, es exportar naturaleza propia: nacidos de Dios aman como respiran, porque el Padre respira amor.
Valentía es amar primero. Esperar ser amado para amar es prudencia mundana; amar para generar amor es osadía divina. Juan une amor a conocimiento: quien ama conoce a Dios; quien no ama, ni lo vio. Examen infalible e incómodo: mide tu amor reciente y descubre tu teología real. Teología sin amor es astronomía: describe estrellas sin calentar a nadie.
Hoy, ama primero a alguien difícil: llama, perdona, sirve, abraza. Amémonos unos a otros: valentía que vence frialdad y genera familia.
Amor procedente de Dios retorna a Dios en alabanza. Ama hoy, adora siempre. Amores primeros generan familias eternas. Ama hoy antes de ser amado y cosecha después. Osadías del amor quiebran hielos antiguos. Calienta un corazón frío con tu primer gesto.
Y mañana, ama de nuevo: amor divino no tiene fecha de caducidad.