Sobrios para agradecer

· Tema: gratitud

¡Ay de los que madrugan para ir tras bebidas embriagantes!

Isaías 5:11 (NVI)

Isaías denuncia un hábito destructor: ¡ay de los que madrugan para ir tras bebidas embriagantes, que quedan hasta muy tarde embriagándose con vino! Madrugada dedicada a la bebida, noche calentada por el alcohol: el día entero secuestrado por la copa. El vino, don de Dios para alegrar corazones, se volvió señor de mañanas y noches. Todo placer fuera de lugar se vuelve prisión: empieza como celebración, termina como cautiverio.

La gratitud necesita sobriedad. Corazones ebrios no agradecen: reclaman, olvidan, desperdician. Mañanas secuestradas no oran; noches anestesiadas no reflexionan. Isaías no condena la fiesta, condena la fuga: usar el placer para no encarar la vida. Sobrios percibimos bendiciones; ebrios, solo carencias. La gratitud es hija de la claridad, y la claridad pide cabeza limpia.

Hoy, examina tus «vinos»: ¿qué secuestra tus mañanas y noches, pantalla, trabajo, bebida, preocupación? Ayuno de fuga, fiesta de presencia: cambia una hora de anestesia por una hora de gratitud. Sobrios para agradecer: mañanas claras ven a Dios; noches limpias descansan en Él.

Claridad diaria, gratitud diaria. La copa de la gracia nunca embriaga, solo desborda. Ayuna hoy de fugas y festeja presencias con gratitud deliberada siempre.

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