Quien me ve, ve al Padre

· Tema: familia

El que me ha visto a mí ha visto al Padre.

Juan 14:9 (NVI)

Felipe pide lo que todo corazón desea: muéstranos al Padre, y eso nos basta. Jesús responde con dulce reprensión: ¡pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. Tres años de milagros, sermones y mesa compartida, y Felipe todavía pedía atajos hacia Dios. Ver a Jesús es ver al Padre: no hay Dios escondido detrás de Cristo, hay Dios revelado en Él.

Las familias aprenden con esa respuesta. Los hijos «ven al Padre» a través de los padres: paciencia o ira, presencia o ausencia, perdón o rencor. La imagen de Dios en la mente de un niño pasa por la conducta de los padres. Peso y privilegio juntos: representar bien a Aquel que nos representa. Felipe necesitaba mirar mejor; nuestros hijos también. Que vean, en nosotros, al Padre que Jesús reveló.

Hoy, muestra al Padre: sé en casa lo que Cristo es, manso, verdadero, presente. Pide perdón cuando falles en la representación; vuelve a empezar sin teatro. Quien me ve, ve al Padre: que tus hijos puedan decir eso de ti, un día, con gratitud.

Representar bien es discipular sin palabras. Vive de modo que apunten al cielo.

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