Secretos para quienes le honran
El SEÑOR brinda su amistad a quienes le honran.
Salmos 25:14 (NVI)
David revela un privilegio casi increíble: el Señor brinda su amistad a quienes le honran, y les da a conocer su pacto. Dios tiene secretos, propósitos, caminos, decisiones, y los comparte. No con curiosos, estudiosos o importantes, sino con quienes le honran. Honrar aquí no es susto, es reverencia que obedece: quien toma a Dios en serio recibe confidencias del cielo. La intimidad con Dios tiene criterio, y el criterio es la reverencia.
La gratitud florece en esa confidencia. Saber que el Soberano del universo susurra planes a tu oído debería postrarnos en alabanza diaria: ¡Él me cuenta secretos! El pacto conocido, promesas, dirección, corrección, es regalo, no salario. Quien recibe secretos responde con secreto guardado: obedece lo oído, no expone lo sagrado, vive a la altura de la confianza. La intimidad genera responsabilidad.
Hoy, acércate para oír: honra al Señor en las decisiones pequeñas y percibe los secretos en los detalles. Una puerta que se abre, una inquietud santa, un versículo que salta. Agradece cada confidencia, obedece cada susurro. Secretos para quienes le honran: el cielo habla bajo con quien camina cerca.
Y guarda lo que oyeres: los secretos divinos se viven antes de contarse.