Belleza sin orgullo
A causa de tu hermosura te llenaste de orgullo.
Ezequiel 28:17 (NVI)
Ezequiel describe la caída del rey de Tiro con diagnóstico preciso: a causa de tu hermosura te llenaste de orgullo. Hermosura y sabiduría, dones de Dios, se volvieron veneno cuando el corazón los convirtió en espejo. El rey no cayó por feo o necio, cayó por admirarse. Orgullo es gratitud podrida: en lugar de «gracias, Dios», dice «felicidades, yo».
Las familias deben vacunar a los hijos contra ese veneno. Elogiar belleza y talento sin señalar la Fuente cría pequeños reyes de Tiro en casa: niños creídos, adolescentes que desprecian, adultos que usan dones como trono. El antídoto es sencillo y diario: «qué lindo, agradece a Dios», «qué inteligente, úsalo para servir», «qué talentoso, recuerda quién lo dio». Dones celebrados con gratitud nunca se vuelven ídolos.
Hoy, revisa tus espejos: ¿qué belleza o talento has admirado en ti mismo? Conviértelo en gratitud antes de que se vuelva orgullo: agradece, sirve, reparte. Belleza sin orgullo adorna; con orgullo, derriba hasta reyes. Los espejos engañan; la gratitud corrige la visión. Convierte hoy cada admiración en acción de gracias: belleza, talento, éxito. Sirve con tus dones en lugar de exhibirlos. Dones compartidos multiplican gozo. Mantente humilde y seguirás hermoso ante el cielo.