La actitud de Cristo
La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús.
Filipenses 2:5 (NVI)
Pablo resume toda la ética cristiana en una frase: la actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús. Y enseguida describe esa actitud: se vació, se humilló, obedeció hasta la muerte. Actitud, aquí, es mente: el modo de pensar que generó el modo de actuar. Antes de lavar pies, Jesús pensó como siervo; antes de la cruz, decidió obedecer. La conducta sigue a la mente como la sombra sigue al cuerpo.
La esperanza del rebajado es que Dios exalta. El himno continúa: por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo. El camino de Cristo baja para subir: quien se humilla será exaltado, quien sirve será honrado. Nuestras humillaciones voluntarias no terminan en el polvo; terminan en el trono, porque el Padre no olvida ningún vaciamiento hecho por amor. Perder con Cristo es invertir en exaltación.
Hoy, viste la mente de Cristo en una situación concreta: cede el turno, pide perdón primero, sirve sin crédito, obedece costando. Piensa como Él antes de actuar como Él. La actitud de Cristo en ti hoy es la exaltación de Dios sobre ti mañana. Las mentes humildes heredan honras eternas. Piensa en pequeño sobre ti hoy.