La palabra traída a la luz

· Tema: perdón

Él ha cumplido esta promesa mediante la predicación que se me ha confiado.

Tito 1:3 (NVI)

Pablo cuenta a Tito cómo el evangelio llegó hasta él: ahora, a su debido tiempo, él ha cumplido esta promesa mediante la predicación que se me ha confiado por orden de Dios nuestro Salvador. Fíjate en la cadena: Dios tiene la palabra, elige el tiempo, usa la predicación y la confía a un hombre, un experseguidor, por cierto. La luz más preciosa del mundo viaja en vasos de barro, por orden expresa del Dueño de la luz. Dios no necesita mensajeros perfectos; necesita mensajeros perdonados.

El perdón está en el centro de esa cadena. Pablo, que consintió muertes, recibió la misión de anunciar vida, porque quien fue muy perdonado predica con autoridad que el impecable no tiene. La predicación que trae luz nace de corazones sacados de las tinieblas: cada testimonio de gracia ilumina un rincón donde alguien todavía tropieza. Tu historia perdonada es linterna en la mano de Dios.

Hoy, deja que tu palabra salga a la luz: cuéntale a alguien lo que Dios hizo por ti, predica con la vida antes que con las palabras, confiesa de dónde Él te sacó. A su debido tiempo, que puede ser hoy, Dios usa bocas perdonadas para encender corazones apagados.

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