Hora de girar al norte

· Tema: perdón

Dejen ya de andar rondando por estas montañas, y diríjanse al norte.

Deuteronomio 2:3 (NVI)

Después de años rodeando las mismas montañas, Israel oyó de Dios: dejen ya de andar rondando por estas montañas, y diríjanse al norte. Cuarenta años de desierto incluyeron largas temporadas caminando en círculos: mismos miedos, mismas quejas, mismos paisajes. Dios no los reprendió por caminar; los reprendió por dar vueltas. Hay una diferencia entre travesía y repetición: la travesía avanza, la repetición solo cansa.

El rencor no perdonado es la montaña más rondada que existe. Recontamos la ofensa, revisitamos la escena, repasamos los argumentos, y llamamos a eso «procesar», cuando en verdad es dar vueltas. Perdonar es girar al norte: decidir que aquella montaña ya no será el centro del mapa. No significa decir que no dolió, significa decir que ya no me va a atrapar. El perdón es la brújula que saca el corazón del circuito.

Hoy, identifica tu montaña: ¿qué rencor vienes rondando hace meses o años? Oye la voz que dice «ya basta» y gira al norte: perdona, suelta, avanza. El desierto se acaba para quien decide caminar; y el norte de Dios siempre tiene nuevos horizontes. Quien gira al norte descubre que el desierto tenía salida todo el tiempo.

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