El perseguidor alcanzado

· Tema: relaciones

Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Hechos 26:14 (NVI)

Ante el rey Agripa, Pablo cuenta el momento en que todo cambió: todos cayeron al suelo, y él oyó una voz en arameo: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El mayor perseguidor de los creyentes fue alcanzado en pleno camino, cuando iba a arrestar cristianos. Jesús no esperó a que Saulo mejorara para llamarlo; lo llamó por su nombre en lo más alto de su violencia. La gracia siempre llega antes del arrepentimiento.

Esta historia cambia cómo miramos a las personas difíciles. Ese colega hostil, ese familiar que se burla de la fe, ese vecino imposible: cualquiera de ellos puede ser un Saulo camino a Damasco. Nadie está demasiado lejos para la voz que derriba y levanta al mismo tiempo. Pablo, que consintió la muerte de Esteban, se volvió el apóstol que escribió sobre el amor. Si Dios hizo eso con él, puede hacerlo con cualquiera.

Hoy, en lugar de rendirte con alguien difícil, ora por él como Ananías oró por Saulo: con miedo, pero obedeciendo. Y si eres tú quien ha estado acosando a Dios con la indiferencia, escucha la voz que llama tu nombre. Darte cabezazos contra la pared solo trae dolor; rendirte trae vida.

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