Misión cumplida lado a lado
Cuando Bernabé y Saulo cumplieron su servicio, regresaron de Jerusalén.
Hechos 12:25 (NVI)
Lucas registra con sencillez un momento hermoso: cuando Bernabé y Saulo cumplieron su servicio, regresaron de Jerusalén llevando con ellos a Juan, llamado también Marcos. No fue el regreso de héroes solitarios, fue la vuelta de un equipo. Habían llevado ayuda a los hermanos de Judea, cumplieron lo prometido y hasta trajeron a alguien más joven para caminar con ellos. Misión cumplida, y nadie la cumplió solo.
El amor madura cuando aprende a compartir el trabajo y el crédito. Bernabé, cuyo nombre significa hijo de consolación, se pasó la vida levantando a otros: presentó a Saulo ante los apóstoles, lo buscó en Tarso, compartió con él la misión y ahora incluye a Marcos en la travesía. Amar, en el libro de los Hechos, casi siempre implica traer a alguien consigo: discipular es el verbo más repetido del amor.
Hoy, pregúntate: ¿a quién estoy llevando conmigo? ¿Hay un «Marcos» en tu vida — alguien más joven en la fe o en el oficio — esperando solo una invitación para caminar a tu lado? El amor que cumple misiones no colecciona hazañas, forma personas. Termina bien lo que empezaste, y termínalo acompañado.