En la torre de vigía
Me mantendré alerta, me apostaré en los terraplenes; estaré pendiente de lo que me diga, de su respuesta a mi reclamo.
Habacuc 2:1 (NVI)
Habacuc decide: me mantendré alerta, me apostaré en terraplenes; estaré pendiente de lo que me diga y de su respuesta a mi reclamo. Paz que espera respuesta en posición. El profeta perplejo se vuelve centinela paciente. Quejas llevadas a la torre vuelven como visiones. Dios responde a quien espera en alto. Murallas de oración reciben despachos del cielo.
Estaré pendiente: esperar viendo, nunca durmiendo. Los centinelas trabajan con ojos abiertos. La paz vigilante combina descanso con atención. Habacuc descansó la queja y despertó los ojos. Las respuestas divinas llegan a puestos ocupados, nunca a camas. Quédate en el puesto hasta la trompeta: vigías que duermen pierden auroras.
De su respuesta a mi reclamo: el profeta esperaba ser respondido y reprendido. Paz que acepta corrección junto con consuelo. Dios respondería mostrando caldeos y luego juzgándolos. Quejas honestas reciben teologías enteras. Lleva tu perplejidad a la torre; baja como doctrina. Dios nunca teme preguntas, solo abandonos.
Hoy, sube a tu torre: lugar, hora, postura de espera. Presenta la queja por escrito y aguarda leyendo. Paz de centinela: corazón sosegado, ojos atentos. La respuesta viene —tal vez corrección, tal vez consuelo, siempre presencia. Torres de espera nunca quedan sin visita.
Y espera en la torre: centinelas pacientes reciben respuestas.