Palabra verdadera
El SEÑOR me dirigió la palabra:
Ezequiel 13:1 (NVI)
La palabra del SEÑOR vino a Ezequiel contra los profetas que profetizaban por cuenta propia. La gratitud por la palabra verdadera nace del fastidio con la falsa. Cuando las voces venden sueños, la voz de Dios se vuelve tesoro. Se valora el pan en tiempos de piedras. Profetas de alquiler empobrecen; la palabra fiel enriquece almas.
Los falsos seguían su propio espíritu sin haber visto nada. Predicaban paz cuando Dios anunciaba guerra. La gratitud nos entrena a discernir menús: no todo mensaje ungido desciende del cielo. Probar espíritus es deber de mesa llena. Quien agradece la verdad aprende a olfatear mentira con rapidez creciente.
Ezequiel recibió la palabra antes de entregarla. La gratitud por la revelación engendra responsabilidad por la transmisión. Verdad recibida y escondida se avinagra; compartida, alimenta multitudes. El profeta fiel es cartero, nunca dueño: entrega intacta, sin editar al Remitente. Entrega fiel honra la Fuente.
Hoy, agradece la palabra verdadera que tienes: Biblia abierta, predicadores fieles, Espíritu que confirma. Y sé tú también palabra verdadera en boca de Dios para alguien. Habla lo que Él dijo, calla lo que nunca dijo. Gratitud y fidelidad caminan de la mano siempre.
Y guarda la palabra: bocas gratas repiten el cielo sin inventar.