Cuando Dios parece enemigo
Como fuego, derramó su ira.
Lamentaciones 2:4 (NVI)
Lamentaciones registra la sensación más dura de la fe: como enemigo, tensó el arco; lista estaba su mano derecha. Dios pareciendo enemigo: arco armado, ira derramada, Sión arrasada. Sentimiento real en día malo: cielo cerrado, oraciones sin respuesta, juicio sin explicación. Fe honesta admite la sensación sin canonizarla.
El propósito en juicios revela Padre tras el arco. El mismo Dios que disciplina restaura; que hiere, sana; que parece enemigo, corrige como Padre. Lamentaciones termina en súplica, no en apostasía: haznos volver. Propósitos divinos usan arcos para traer de vuelta, nunca para alejar para siempre. Arco de Padre apunta restauración.
Hoy, si Dios parece enemigo, vuelve en lugar de huir: confiesa, llora, espera. Cuando Dios parece enemigo: Padre sigue siendo Padre.
Arcos paternos disparan misericordia disfrazada. Confía hoy y vuelve. Flechas de corrección apuntan restauraciones, nunca destrucciones. Recibe hoy correcciones como abrazos disfrazados. Disciplinas paternas duelen curando siempre. Vuelve llorando y sé recibido festejando. Fiestas de retorno aguardan pródigos arrepentidos. Celebra vueltas ajenas sin celos. Y recuerda después: días de arco se vuelven testimonios de abrazo. Recuerda y testifica. Arcos pasados animan presentes. Dios convierte lamentos en cantos alegres. Testifica hoy.