Ven pronto, amado

· Tema: generosidad

¡Apresúrate, amado mío!

Cantares 8:14 (NVI)

La novia cierra Cantares con suspiro apasionado: ¡apresúrate, amado mío! ¡Corre como venado, como cervato, sobre los montes de bálsamo cubiertos! Deseo santo de presencia: ven, deprisa, ahora. Amor maduro no disfraza nostalgia: declara. Montes de bálsamo: escenario perfumado para encuentros. Amar es querer cerca, deprisa.

La generosidad desea presencia, no solo regalos. Damos cosas cuando tenemos prisa; nos damos cuando amamos. La novia no pide joyas, pide al Amado; no quiere entregas, quiere encuentros. Nuestros amores, Dios, cónyuge, hijos, mendigan lo mismo: ven deprisa, quédate más. Presencia es la generosidad más cara y más rara.

Hoy, atiende un «ven deprisa»: visita sin avisar, llama sin motivo, llega más temprano. Ven pronto, amado: generosidad que aparece vale más que regalos enviados.

Presencias apresuradas curan nostalgias antiguas. Aparece hoy para alguien. Lámparas listas reciben Novios. Vela y ora. Espera amando. Lámparas listas reciben Novios. Añoranzas santas apresuran encuentros gloriosos siempre. Siente hoy falta del Amado intensamente. Distancias estimulan deseos santos. Clama Maranata a diario. Clama Maranata a diario con lágrimas y sonrisas. Esperas ardientes acortan eternidades percibidas. Ven pronto, Señor, hoy.

Y clama al Amado mayor: ven deprisa, Señor Jesús. Maranata diario.

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