Dar calor al rey
Busquemos a una joven soltera para que atienda a Su Majestad y lo cuide.
1 Reyes 1:2 (NVI)
David viejo temblaba de frío, y los siervos propusieron solución humana: busquemos a una joven soltera para que atienda a Su Majestad y lo cuide, y se acueste a su lado para darle calor. Abisag sunamita calentó al mayor rey de Israel con presencia sencilla. Final de vida con dignidad pide cuidados básicos: calor, compañía, presencia. Servir viejos es servir a la historia viva.
La generosidad calienta a quien se enfrió en la vida. Ancianos tiemblan de frío y de soledad: visitas calientan más que cobijas. Abisag no predicó sermones, solo estuvo presente; presencia fiel vale más que discursos distantes. Nuestros «reyes» envejecidos, padres, abuelos, mentores, necesitan Abisags: gente que aparece, se queda y calienta.
Hoy, calienta un rey viejo: visita, llama, oye historias repetidas con paciencia. Dar calor al rey: generosidad que devuelve calor a quien nos calentó.
Presencias calientan más que argumentos. Aparece hoy para alguien frío. Vejez honrada merece presencias demoradas siempre. Demórate hoy al lado de un anciano. Historias repetidas cargan sabidurías repetidas. Oye con paciencia y aprende. Oye con paciencia y aprende humildemente. Arrugas guardan mapas de tesoros vividos. Explora memorias ajenas con respeto.
Y honra canas blancas: calentados hoy, bendicen mañana con sabiduría.