Nadie como yo

· Tema: alegría

No hay en toda la tierra nadie como yo.

Éxodo 9:14 (NVI)

Antes de la plaga de úlceras, Dios avisa a Faraón el propósito mayor: voy a enviar mis plagas para que sepas que no hay en toda la tierra nadie como yo. Las plagas no eran capricho destructivo, eran clase de teología: cada dios de Egipto desenmascarado, cada poder relativizado, hasta quedar Uno incomparable. Juicio con didáctica: Dios se revela hasta en plagas.

La alegría nace de conocer al Incomparable. Ídolos exigen y no entregan; el Señor entrega sin exigir más de lo que da. Quien conoce el «nadie como yo» deja de negociar con nadies: prestigio, dinero, placeres que prometen y no cumplen. Alegría cristiana es monoteísmo festejado: un Dios, todo suficiente, eternamente fiel.

Hoy, declara al incomparable sobre tus egiptos: enfermedad, deuda, miedo. «Mi Dios no tiene igual en esto». Nadie como yo: descansa hoy en la singularidad de tu Dios.

Dioses comparables compiten; el Incomparable reina. Adora hoy sin rivales. Comparaciones con Dios terminan en adoración o juicio. Elige hoy adorar al Incomparable de rodillas. Faraones endurecidos se vuelven ejemplos; corazones rendidos, testimonios. Corazones rendidos se vuelven testimonios vivos.

Y cuenta a los faraones alrededor: testimonios de plagas vuelven fe en naciones.

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