Generosidad que confronta
Expulsado de entre ustedes al que hizo tal cosa.
1 Corintios 5:2 (NVI)
Pablo reprende Corinto con dolor pastoral: ¡y de esto se sienten orgullosos! ¿No debieran, más bien, haber lamentado lo sucedido y expulsado de entre ustedes al que hizo tal cosa? Tolerar pecado grave con orgullo espiritual: llamar permisividad al amor. Generosidad verdadera confronta: amor que no corrige no es amor, es complicidad maquillada. Disciplina eclesiástica duele y cura; tolerancia orgullosa mata sonriendo.
Generosidad valiente da lo que duele: verdad a quien yerra, confrontación a quien peca, lágrimas por quien cae. Es más barato consentir el error con palmaditas; es más amoroso llorar sobre él con firmeza. Corinto prefería lo barato; Pablo exigía lo amoroso. Generosidad que solo reparte afecto y nunca verdad empobrece almas: da azúcar a diabéticos espirituales.
Hoy, confronta con generosidad a alguien que amas y que yerra: habla la verdad en amor, llora junto, señala el camino. Generosidad que confronta: donar corrección es donar sanidad.
Correcciones amorosas salvan almas orgullosas. Confronta hoy llorando. Verdades dichas con lágrimas curan más que silencios cómplices. Llora hoy sobre errores ajenos con amor. Confrontos llorados restauran; tolerancias frías matan. Ama confrontando siempre. Ama confrontando siempre con ternura y firmeza.
Y recibe confrontaciones con humildad: generosos también necesitan ser confrontados.