Hasta que pasen los cielos
Cuando se acuestan, no se vuelven a levantar.
Job 14:12 (NVI)
Job, sin revelación de la resurrección, concluye con lógica sombría: así los mortales, cuando se acuestan, no se vuelven a levantar. Mientras exista el cielo, no se levantarán. Muerte como sueño sin despertar: pesimismo honesto de quien no veía más allá del sepulcro. Job profetiza sin saber: describe justo el escenario que Cristo revertiría. Hasta que pasen los cielos, y pasarán con trompetas.
La confianza cristiana lee a Job con la resurrección en la mano. Lo que Job lamentó como fin, nosotros celebramos como intervalo: duermen en Cristo, resucitarán con Él. Pablo convierte el sueño sin despertar en sueño con despertador celestial. Los cielos pasarán, y ese día, tumbas abrirán. La esperanza tiene fecha marcada: la vuelta del Señor.
Hoy, descansa sobre esa promesa: tus muertos en Cristo duermen, no murieron; tu futuro incluye reencuentro, no adiós. Hasta que pasen los cielos: duerme hoy en la esperanza que despierta.
Resurrección convierte lutos en intervalos. Cree hoy y consuela a otros. Despertadores celestiales nunca fallan ni se atrasan. Duerme hoy confiando en el toque final. Tumbas abren por decreto, no por casualidad. Despierta en la mañana de la resurrección con alegría.
Y vive resucitado desde ya: vida eterna empieza antes del sepulcro.