Libra a Israel
¡Libra, oh Dios, a Israel de todas sus angustias!
Salmos 25:22 (NVI)
El Salmo 25 termina con clamor nacional: ¡libra, oh Dios, a Israel de todas sus angustias! David catalogó las suyas, enemigos, pecados, angustias, y cierra pidiendo por todos. La oración que empieza en el «yo» madura en el «nosotros»: liberación personal desborda en intercesión nacional. Quien fue liberado se vuelve libertador de rodillas.
Valentía es interceder por colectivos. Familias, comunidades, naciones: aflicciones compartidas piden clamores compartidos. Muchos oran por la propia cuenta y olvidan el barrio; por el propio diagnóstico e ignoran el hospital. David lidera con el ejemplo: después de exponer sus aflicciones, carga las de Israel. Intercesores cargan mapas más grandes que espejos.
Hoy, amplía tu clamor: ora por la familia entera, por la comunidad, por la ciudad. Libra a Israel: cambia hoy un pedido personal por uno colectivo.
Clamores colectivos mueven cielos enteros. Amplía hoy tu círculo de oración. Rodillas dobladas mueven cielos enteros sin moverse del lugar. Amplía hoy tu círculo de intercesión con nombres. Ora por calles, escuelas, hospitales y naciones. Intercesores anónimos sostienen avivamientos públicos. Mapas mayores que espejos guían oraciones maduras. Cambia hoy un pedido egoísta por diez colectivos. Cielos se mueven por multitudes mencionadas.
Y cuando Dios libere, testifica: libertos que cuentan libertan a otros.