Esclavo por amor

· Tema: liderazgo

Así el esclavo se quedará de por vida con su amo.

Éxodo 21:6 (NVI)

La ley hebrea liberaba esclavos tras seis años, con una excepción conmovedora: si el esclavo decía «amo a mi señor y no quiero salir libre», el amo lo llevaba a la puerta, horadaba su oreja y él sería su esclavo de por vida. Marca en la oreja, no en la frente: señal de quien oyó y eligió quedarse. Esclavitud por amor, no por deuda: vínculo de gratitud, no de cadena.

Los líderes siervos llevan esa marca. Moisés, David, Pablo, todos llamados «siervos del Señor», no por obligación, sino por devoción. Liderar en el Reino es horadar la oreja en la puerta: oír a Dios y elegir quedarse, servir por amor cuando ya podríamos salir libres. Quien lidera por cargo cobra; quien lidera por amor permanece. La diferencia aparece en la crisis: contratados huyen, esclavos por amor se quedan.

Hoy, examina tu oreja: ¿sirves por amor o por salario, aplauso, miedo? Renueva tu voto ante Dios: «amo a mi Señor, no quiero salir». Horada la oreja en la puerta del lugar secreto y vuelve al trabajo con alegría. Esclavo por amor: el título más alto que un líder puede llevar.

Marcas de amor no se esconden. Muestra hoy la tuya sirviendo con sonrisa.

Y recuerda: el Señor que horada oídos también lava pies. Síguelo.

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