¿Demasiado viejos?
Abraham y Sara eran ya bastante ancianos.
Génesis 18:11 (NVI)
El narrador registra sin maquillaje: Abraham y Sara eran ya bastante ancianos, y Sara ya había dejado de menstruar. Punto final biológico, certificado médico, causa cerrada. Y justo ahí, en el «demasiado tarde» humano, Dios agenda visita con promesa de hijo. El cielo se especializa en imposibles geriátricos: Isaac nacería de padres jubilados para probar que la promesa no tiene fecha de caducidad.
Las familias con sueños envejecidos necesitan esa visita. El hijo que no vuelve, el matrimonio que no sana, la vocación que no florece: pasan años, y la conclusión «demasiado tarde» suena piadosa. Pero Sara rio y aun así concibió; las promesas de Dios no envejecen con nosotros. Demasiado viejos para los hombres nunca es demasiado viejo para Dios. La pregunta correcta no es «¿aún hay tiempo?», es «¿Dios lo prometió?».
Hoy, revisita tu sueño jubilado: preséntalo de nuevo a Dios, sin cinismo y sin prisa. Restaura la tienda de la esperanza, y espera la visita. ¿Demasiado viejos? Para el Dios que visita tiendas al mediodía, la edad es apenas un detalle del informe. Revisita hoy tu sueño jubilado sin cinismo ni prisa, y espera la visita con esperanza.