No temas a Asiria
Pueblo mío, que vives en Sión, no tengas temor de Asiria.
Isaías 10:24 (NVI)
Judá temblaba ante Asiria: ejército brutal, asedio inminente, noticias terribles. Y Dios manda decir: pueblo mío, que vives en Sión, no tengas temor de Asiria. Fíjate en el trato: «pueblo mío». Antes de la orden, la pertenencia. Dios nunca dice «sean valientes» al vacío; dice «ustedes son míos», y de ahí nace la valentía. Identidad antes que órdenes, siempre.
La gratitud florece después de la liberación, pero la confianza florece antes. Dios promete que la vara asiria tiene plazo: Él mismo la quebrará a su tiempo. Nuestras «Asirias» tienen nombres actuales: crisis, enfermedad, amenaza, proceso, y la misma promesa vale: no temas, pueblo mío. El miedo mira la vara; la fe mira la mano que limita la vara. Varas tienen tamaño; Dios no.
Hoy, nombra tu Asiria y oye la orden: no temas. Agradece de antemano por la liberación que vendrá: gratitud profética, que celebra antes de ver. No temas a Asiria: la vara se quiebra, el pueblo permanece, Dios reina. El miedo mira la vara; la fe mira la mano. Nombra hoy tu Asiria y óyele decir no temas. Agradece de antemano con confianza profética. Varas expiran; el que Reina permanece.