Somos tuyos, David
¡Somos tuyos, David! ¡Estamos contigo, hijo de Isaí!
1 Crónicas 12:18 (NVI)
Acorralado entre Saúl y los filisteos, David recibe un refuerzo improbable: y el Espíritu vino sobre Amasay, jefe de los treinta, y este exclamó: ¡somos tuyos, David! ¡Estamos contigo, hijo de Isaí! Hombres armados, venidos de la nada, entregan lealtad total al fugitivo. David los recibió y los puso entre los jefes de la tropa. Dios envía aliados cuando el escenario dice «desiste».
La esperanza atrae compañeros. Amasay no se unió a un rey coronado, sino a un perseguido, porque discernió a Dios en la causa, no el trono en la escena. Tu fidelidad en tiempos difíciles es el anuncio que recluta ayuda: la gente se acerca a quien permanece, el cielo se mueve por quien confía. Nadie se alista en ejércitos derrotados, a menos que perciba al General invisible marchando con ellos.
Hoy, declara tu lealtad: «soy tuyo, Jesús», en la reunión, en la familia, en la decisión difícil. Y recibe los Amasay que Dios envía: acepta ayuda, honra aliados, reparte mando. Somos tuyos: dos palabras que se vuelven ejército cuando el Espíritu las unge. La lealtad declarada en voz alta recluta el respaldo del cielo. Dilo hoy. Tu «soy tuyo» de hoy es tu ejército de mañana.