Escudos de oro

· Tema: fe

El rey Salomón hizo doscientos escudos grandes de oro batido.

2 Crónicas 9:15 (NVI)

El cronista lista con precisión de orfebre: el rey Salomón hizo doscientos escudos grandes de oro batido, con kilos de oro en cada uno. Era la cima del reino: riqueza, paz, prestigio. Escudos de oro colgados en la Casa del Bosque del Líbano decían al mundo: nadie toca a Israel. Pero la historia siguiente cuenta el resto: el hijo de Salomón perdió diez tribus, y los escudos de oro se volvieron botín de Egipto. El oro no sostiene reinos; solo Dios sostiene.

La fe madura cuando cambia escudos de oro por escudo de fe. Nuestros escudos modernos tienen otros nombres: reserva financiera, plan de salud, contactos influyentes, currículo impecable. Nada de eso es malo, Salomón tampoco pecó por tener oro, pero todo eso es insuficiente cuando confiamos en ello en lugar de confiar por medio de Dios. El problema nunca fue el oro; fue colgar el corazón en ello.

Hoy, revisa tus escudos: ¿en qué has confiado cuando la noche aprieta? Agradece a Dios los recursos, y declara que tu seguridad viene de Él. Escudos de oro se oxidan en la historia; el Señor, nuestro escudo, permanece para siempre. Cuelga el corazón en el lugar correcto.

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