Cuando Sión cante
Cuando el SEÑOR restaure a su pueblo, ¡Jacob se regocijará, Israel se alegrará!
Salmos 14:7 (NVI)
El Salmo 14 termina con un suspiro que también es profecía: ¡quiera Dios que de Sión venga la salvación de Israel! Cuando el Señor restaure a su pueblo, ¡Jacob se regocijará, Israel se alegrará! David miraba una nación corrompida, «no hay quien haga el bien», y aun así cantaba el futuro en el presente. Esperanza es justo eso: exultar antes de la restauración, regocijarse antes de la liberación. El verbo está en futuro, pero la alegría ya empezó.
Sión representa la presencia de Dios en medio del pueblo: la salvación no vendría de ejércitos, alianzas o reformas humanas, sino del monte donde Dios habita. Toda esperanza cristiana tiene esa dirección: de Sión, de la cruz, del trono. Cuando miramos a capitales, mercados o espejos buscando salvación, repetimos el error del salmo; cuando miramos a Sión, cantamos antes de ver. La dirección de la mirada decide la canción.
Hoy, cambia el suspiro por la canción: profetiza sobre tu familia, tu ciudad, tu causa perdida: «cuando el Señor restaure». Exulta en el futuro prometido como quien ya lo vive. Cuando Sión cante, Jacob exultará; y quien exulta antes, celebra dos veces. Cantar antes de ver es la marca de la esperanza.