Protegido por manos improbables

· Tema: humildad

Y preparen cabalgaduras para llevar a Pablo sano y salvo al gobernador Félix.

Hechos 23:24 (NVI)

Con más de cuarenta hombres jurando matar a Pablo, el comandante romano toma una decisión insólita: preparen cabalgaduras para llevar a Pablo sano y salvo al gobernador Félix. El apóstol que plantaba comunidades fue rescatado por soldados del imperio que acosaba a los creyentes, escoltado por doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros, montado en un animal del ejército. Dios protegió a su siervo con las manos más improbables posibles.

La humildad aprende a recibir ayuda de donde no la espera. Cuántas veces rechazamos el socorro porque llega en el «envoltorio» equivocado: el jefe difícil, el pariente complicado, el sistema que criticamos. Pablo no pronunció discursos ideológicos contra la escolta romana; montó y siguió. Recibir con gratitud, aun cuando el canal es imperfecto, es sabiduría: Dios rara vez usa solo los medios que aprobaríamos.

Hoy, repara en las «cabalgaduras» que Dios ya proveyó: el favor inesperado, la puerta abierta por quien menos imaginabas, la protección disfrazada de burocracia. Agradece en lugar de cuestionar el método. Y ofrece tus manos improbables para proteger a alguien: Dios todavía escolta Pablos con soldados improbables. Agradece hoy cada protección que llegó disfrazada de rutina y casi pasó inadvertida ante tus ojos.

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