La oración que abre prisiones

· Tema: amor

Tenía la intención de hacerlo comparecer en juicio público después de la Pascua.

Hechos 12:4 (NVI)

Herodes arrestó a Pedro con un despliegue militar exagerado: cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, turnos de guardia, cadenas dobles. Y planeaba el espectáculo: un juicio público después de la Pascua. Desde el ángulo humano, era caso cerrado: nadie escapa de dieciséis soldados. Pero Lucas cuenta el otro lado de la historia: mientras Pedro dormía en la celda, los creyentes oraban intensamente a Dios por él. Dieciséis soldados de un lado, una comunidad arrodillada del otro.

El amor verdadero intercede. Cuando no podemos abrir la celda con las manos, la abrimos de rodillas. La oración de la comunidad no era adorno piadoso, era estrategia de guerra: y aquella misma noche un ángel cruzó las guardias, las cadenas cayeron y Pedro salió caminando. El texto ni siquiera lo dramatiza: el cielo trata las prisiones imposibles con naturalidad cuando el pueblo ora.

Hoy, piensa en quien está «preso»: en un vicio, en una depresión, en una cama de hospital, en una decisión equivocada. No tienes la llave de su celda, pero tienes acceso al trono. Ora intensamente, ora con otros, ora sin rendirte. La oración que abre prisiones empieza cuando el pueblo se arrodilla.

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