Lágrimas por Moab

· Tema: relaciones

Llenas están de sangre las aguas de Dimón, y aún más plagas le añadiré.

Isaías 15:9 (NVI)

El oráculo de Isaías contra Moab está entre los textos más severos de la Biblia: las aguas de Dimón llenas de sangre, juicio anunciado, un león contra los fugitivos. Moab cosechaba lo que el orgullo y la idolatría habían sembrado. Y aun así, algo sorprendente se abre paso a mitad del capítulo: el profeta llora. Isaías lamenta por la nación condenada. El mensajero del juicio sufre con el mensaje que lleva.

Esto revela el corazón de Dios detrás del juicio: Él no celebra la caída de nadie, ni siquiera de los enemigos de su pueblo. El juicio es real, pero nunca es alegre. Cuántas veces hacemos lo contrario: celebramos el tropiezo de quien nos hirió, compartimos la mala noticia del rival, decimos «bien merecido» ante la ruina ajena. El profeta nos corrige: se puede reconocer que alguien se equivocó sin festejar su dolor.

Hoy, examina tus reacciones ante las caídas ajenas: ¿hay alguien cuya desgracia te alegra en secreto? Llévalo a Dios en arrepentimiento. El amor maduro llora hasta por Moab, e intercede por quienes cosechan tormentas. Las lágrimas por los perdidos valen más que los aplausos para los justos.

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