Enviados juntos al mundo
Los discípulos salieron y predicaron por todas partes, y el Señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra con las señales que la acompañaban.
Marcos 16:20 (NVI)
La mañana de la resurrección, nadie fue al sepulcro solo. María Magdalena, Salomé y María, la madre de Jacobo, caminaron juntas aún de noche, cargando aromas y preguntas, entre ellas quién les quitaría la piedra de la entrada. La piedra ya estaba quitada. Y la noticia que recibieron era demasiado grande para que la cargara una sola persona: Él ha resucitado.
Marcos cierra su evangelio con la escena que resume la vida cristiana en comunidad: Jesús envía a los suyos por todo el mundo a anunciar las buenas nuevas a toda criatura, y los discípulos salieron y predicaron por todas partes, ayudándolos el Señor en la obra. Fíjate: el envío es en plural, la misión se comparte y la ayuda es divina. Nadie fue llamado a cargar el evangelio solo ni a brillar solo.
Tus relaciones más valiosas quizá sean justo esas: gente con la que compartes el camino a oscuras, el descubrimiento de la piedra quitada y el trabajo del anuncio. La fe no es un proyecto individual, es una travesía en equipo. Hoy, en lugar de vivirlo todo solo, busca tu «juntos»: ora con alguien, sirve con alguien, cuéntale a alguien lo que Dios está haciendo. La resurrección se anuncia mejor en plural.