Gracia y paz en Corinto
Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.
1 Corintios 1:3 (NVI)
Pablo saluda a Corinto dividida: gracia y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. El propósito del saludo es medicar antes de operar. Las cartas que empiezan con gracia terminan con orden restaurado. Corinto necesitaba paz antes de corrección. Los saludos apostólicos ya predicaban: gracia para culpables, paz para peleados.
Gracia y paz: la dupla que resuelve divisiones. Corinto se partía en partidos; Pablo ofrecía el par que une. La gracia perdona ofensas, la paz sella convivencia. El propósito del saludo es recordar lo común antes de tratar lo divergente. Las iglesias divididas deben volver a lo básico: misma gracia, misma paz, mismo Padre.
De Dios nuestro Padre: fuente única para facciones múltiples. Todos beben de la misma fuente, nadie tiene pozo privado. El propósito de la paternidad común es matar partidismos. De Pablo, de Apolos, de Cefas —todos de Dios. Padre único engendra familia única. Los saludos trinitarios desmontan camarillas.
Y del Señor Jesucristo: señorío único sobre opiniones varias. El propósito del señorío es unificar lealtades. Un Señor, una cabeza, un cuerpo. Corinto tenía muchas voces; necesitaba una Voz. Somete opiniones al Señorío y la paz vuelve. Los señoríos divididos engendran iglesias divididas.
Y saluda en la gracia: saludos apostólicos pacifican iglesias.