Blasfemia bajo granizo

· Tema: propósito

Del cielo cayeron sobre la gente enormes granizos, de casi cuarenta kilos cada uno. Y maldecían a Dios por esa terrible plaga.

Apocalipsis 16:21 (NVI)

Del cielo cayeron piedras de cuarenta kilos; la gente maldecía a Dios por la terrible plaga. Propósito del juicio frustrado: ni granizo convierte corazones duros. Dolor sin arrepentimiento se vuelve blasfemia. Las calamidades revelan, nunca reforman. Quien nunca dobla rodillas aprieta puños. El juicio muestra lo que el corazón ya era.

Y maldecían a Dios por esa plaga: culpar al Juez por el juicio. El propósito perverso del orgullo: invertir culpas. En vez de confesar pecados, insultaron el cielo. Corazones endurecidos vuelven misericordias finales en motivos de odio. Última plaga, última oportunidad desperdiciada. La blasfemia es suicidio con palabras.

Pues la plaga era terrible: el narrador confirma la intensidad. Dios nunca juega al juicio. El propósito de la severidad es salvar por temor cuando el amor fue rehusado. Granizo de talentos pesa en la conciencia: Dios habla alto a sordos voluntarios. Pero la sordera que resiste truenos sella destinos. El temor hoy evita granizo mañana.

Hoy, decide ante las plagas pequeñas: dóblate antes de que el cielo pese la mano. Vuelve dolores en arrepentimiento, nunca en blasfemia. El propósito de cada aprieto es acercamiento. Los juicios empiezan susurrando; terminan granizando. Oye el susurro y ahórrate la piedra.

Y dóblate pronto: rodillas dobladas escapan granizos.

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