Sueño de Abimélec

· Tema: fe

Pero aquella noche Dios se le apareció a Abimélec en sueños y le dijo: Puedes darte por muerto a causa de la mujer que has tomado, porque ella es casada.

Génesis 20:3 (NVI)

Dios vino a Abimélec de noche, en sueños: ¡puedes darte por muerto! La mujer que tomaste es casada. Fe que Dios defiende hasta en sueños ajenos. Abraham mintió por miedo; Dios protegió a Sara por fidelidad. Errores de patriarcas nunca cancelan promesas. Dios guarda pactos a pesar de aliados. Los sueños se vuelven tribunal cuando la verdad duerme.

¡Puedes darte por muerto!: sentencia con misericordia incluida. Aviso antes del golpe. Dios amenaza para librar: Abimélec aún podía devolver. La fe reconoce avisos como gracia. Sueños perturbadores pueden ser liberaciones disfrazadas. Dios grita de noche para salvar de día. Quien oye sueños escapa de sepulturas.

La mujer que has tomado es casada: Dios defiende matrimonios hasta de paganos. Abimélec actuó con integridad ignorante, y Dios lo reconoció. La fe aprende: Dios ve corazones más allá de errores. La restitución inmediata salvó al rey. Devuelve lo que no es tuyo antes de que el cielo cobre. La integridad informa y restituye deprisa.

Hoy, oye tus sueños: ¿qué avisos Dios ha dado? Devuelve Saras ajenas —créditos, elogios, posiciones. La fe íntegra restituye sin negociar. Y confía en su guarda sobre tu casa: Sara fue protegida a pesar de Abraham. Dios vela por los suyos aun cuando fallamos.

Y oye de noche: sueños oídos evitan sepulturas.

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