Nosotros también éramos
En otro tiempo también nosotros éramos necios y desobedientes. Estábamos descarriados y éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres. Vivíamos en la malicia y en la envidia. Éramos detestables y nos odiábamos unos a otros.
Tito 3:3 (NVI)
Pablo pinta el antes con honestidad: en otro tiempo también nosotros éramos necios y desobedientes, descarriados y esclavos de pasiones y placeres, viviendo en malicia y envidia, detestables odiándonos. Paz con el pasado empieza confesándolo. Memoria sin maquillaje: éramos eso. Nosotros también: nadie nació santo, todos fuimos rescatados del mismo lodazal.
Vivíamos descarriados y esclavos: engaño interno, esclavitud externa. Las pasiones prometían libertad y entregaban cadenas. Los placeres cobraban en paz lo que daban en minutos. Detestables odiándonos: retrato de infierno anticipado. La paz era palabra extranjera. Quien vive así necesita más que consejo: necesita nuevo nacimiento.
Pero el versículo siguiente vuelve la página: cuando se manifestó la bondad de Dios. La paz tiene punto de viraje. Los antes sombríos realzan los después gloriosos. Testimonios poderosos nacen de pasados honestos. Tu historia fea es marco para gracia bonita. Nunca escondas el antes; prueba el poder del después.
Hoy, haz paz con tu antes: confiesa sin posar, agradece sin olvidar. Y úsalo para alcanzar a quien aún vive allí. Nosotros también éramos: puente, nunca pedestal. Tu transparencia sobre el lodazal guía otros al lavatorio. Pasados confesados se vuelven ministerios.
Y recuerda el antes: pasados confesados pacifican futuros.