Cantaré al Señor
Canto salmos al SEÑOR. ¡El SEÑOR ha sido bueno conmigo!
Salmos 13:6 (NVI)
David termina el salmo de la aflicción decidiendo: canto salmos al SEÑOR porque Él ha sido bueno conmigo. Amor que canta después de llorar. El salmo empezaba con ¿hasta cuándo? y cierra con cantaré. Cuatro versos de queja, dos de confianza, uno de canto. El lamento honesto siempre desemboca en alabanza para quien espera.
Porque Él ha sido bueno conmigo: memoria selectiva de la bondad. David cantaba el bien pasado para sostener la fe presente. El amor cuenta beneficios en días de tinieblas. Gratitud retrospectiva financia confianza prospectiva. Quien recuerda el bien hecho espera el bien por hacer. El pasado de Dios garantiza el futuro de Dios.
Canto salmos: verbo de voluntad, no de sentimiento. David decidió cantar antes de sentir. El amor obedece cantando en lo oscuro. Cánticos forzados en noches difíciles se vuelven himnos eternos. El cielo graba coros nacidos en cuevas. Canta primero, siente después: orden de la fe.
Hoy, decide tu cántico: elige un salmo y canta sobre la aflicción. Declara el bien recibido en voz alta. Tu ¿hasta cuándo? de la mañana se vuelve cantaré en la noche. Amor que canta en la cueva reina en el palacio. El arpa de hoy afina la corona de mañana.
Y canta con amor: gargantas gratas afinan corazones.