La corona de justicia

· Tema: amor

Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida.

2 Timoteo 4:8 (NVI)

Pablo, preso y cerca del fin, declara: me espera la corona de justicia que el Señor, juez justo, me otorgará en aquel día. Amor que espera corona sin soberbia. Certeza humilde de quien peleó la buena batalla. Las coronas en el cielo se reservan en la tierra con fidelidad diaria. Pablo no presumía, sabía: conciencia limpia engendra esperanza firme.

El Señor, el juez justo: el mismo que juzgará al mundo premiará a los suyos. El amor confía en su justicia. El Juez justo nunca yerra ni tarda: cada lágrima registrada, cada fidelidad anotada. Corona de justicia para vida justa, no para currículo religioso. El premio combina con el carácter del Dador y del receptor.

Y no solo a mí, sino a todos los que con amor hayan esperado su venida: corona colectiva para corazones apasionados. Amar la venida es el criterio, no solo creerla. Amor que espera, vela; amor que vela, se purifica. Todos los que aman: puerta abierta para esclavos y senadores. Extrañar a Cristo es pasaporte para corona.

Hoy, ama su venida: vive como quien espera visita ilustre. Guarda la casa, enciende las lámparas, perdona a los hermanos. Las coronas se tejen en lunes fieles. Tu buena batalla de hoy reserva tu galardón de mañana. Termina el día pudiendo decir: peleé, completé, guardé.

Y ama su venida hoy.

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