Palabras del Maestro

· Tema: memoria

Estas son las palabras del Maestro, hijo de David, rey en Jerusalén.

Eclesiastés 1:1 (NVI)

Eclesiastés abre con identificación: palabras del Maestro, hijo de David, rey en Jerusalén. Memoria de quién habla importa. Salomón, el sabio que lo tuvo todo, diseccionará el todo. Cuando un rey de mil tesoros llama a todo vanidad, la experiencia firma debajo. Oye a quien vivió antes de repetir su guion.

Maestro, hijo de David, rey: tres credenciales. Maestro que enseñó multitudes, hijo de la promesa davídica, rey en el trono de Jerusalén. Sabiduría, pacto y poder reunidos en un predicador. Memoria de credenciales protege contra desprecio apresurado. No es amargura de fracasado sino balance de ganador cansado.

En Jerusalén: el centro del culto, el domicilio de la presencia. Hasta allí llegó el vacío. Memoria incómoda: ni religión de capital llena corazones lejos de Dios. Templos, fiestas y sacrificios sin temor se vuelven rutina pesada. El Maestro predicaría doce capítulos para probar que solo Dios basta y solo el temor sostiene.

Hoy, siéntate a los pies del Maestro antes de coleccionar vanidades. Oye el balance de quien probó placer, obras, riquezas y sabiduría. Aprende de su memoria sin pagar la matrícula de la necedad. Teme a Dios, guarda sus mandamientos: el resumen viene al final, pero la clase empieza ahora mismo.

Y oye al Maestro: memorias de sabios ahorran necedades de oyentes.

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