Hijos de Dios
Que somos hijos de Dios.
Romanos 8:16 (NVI)
Pablo entrega el certificado celestial: el Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. No es autoestima gospel, es testimonio doble: Espíritu con espíritu. Adopción sellada por dentro: el cielo susurra filiación donde el infierno gritaba orfandad. Hijos saben por el Espíritu, no por sentimientos.
La alegría de hijo supera la de empleado. Empleados trabajan por salario con miedo al despido; hijos heredan por amor con certeza de permanencia. Espíritu testificando convierte deber en deleite: orar se vuelve charla de mesa, obedecer deseo de casa. Quien sabe que es hijo descansa hasta corregido: corrección de Padre, no despido de patrón.
Hoy, oye el testimonio: calla acusaciones y escucha al Espíritu decir «hijo». Hijos de Dios: herederos que ríen, aun en luchas.
Herederos celebran antes de la posesión. Festeja hoy tu filiación con gratitud. Orfandades espirituales terminan en adopciones eternas. Recibe hoy tu certificado celestial con fe. Nombres escritos en el cielo valen más que diplomas. Vive como heredero amado. Herederos amados reparten herencias con alegría. Comparte hoy tu filiación con otros. Familias crecen cuando herederos invitan.
Y trata a otros como hermanos: familias celestes no tienen agregados, solo herederos.