Alfarero y barro
¿Por qué me hiciste así?
Romanos 9:20 (NVI)
Pablo calla cuestionadores con cerámica: ¿quién eres tú para pedirle cuentas a Dios? ¿Acaso le dirá la olla de barro al que la modeló: «¿Por qué me hiciste así?»? Barro interrogando alfareros: escena absurda que retrata nuestras quejas. El vaso no aprueba el diseño; recibe. Soberanía divina no pide permiso para moldear; pide confianza para ser moldeado.
Confianza de barro descansa en manos del Alfarero. Vasos rotos culpan al artesano; sabios piden remodelación. Dios moldea con propósitos que el barro desconoce: presiones que parecen triturar están modelando. Cuestionar «¿por qué?» es humano; permanecer «¿para qué?» es fe. Alfarero bueno no desperdicia barro, ni el quebrado: rehace.
Hoy, ríndete a la rueda: deja de cuestionar la forma y pide propósito. Alfarero y barro: gira hoy en sus manos sin resistir.
Barros rendidos se vuelven vasos de honra. Entrégate hoy y descansa. Ruedas de alfarero giran bajo manos sabias y firmes. Entrégate hoy sin reservas ni condiciones. Barro entregado se vuelve vaso honrado rápidamente. Resistencia atrasa; rendición acelera obras. Resistencia atrasa; rendición acelera obras eternas. Cede hoy y observa la forma surgir. Cede hoy y observa la forma surgir bella.
Y confía en el diseño: Alfareros celestes no yerran medidas eternas.