Ciudadano de nacimiento
Pues yo la tengo de nacimiento.
Hechos 22:28 (NVI)
Preso injustamente, Pablo usa su ciudadanía como escudo: a mí me costó una fortuna adquirir mi ciudadanía, dijo el comandante. Pues yo la tengo de nacimiento, replicó el apóstol. Nacimiento supera compra: derechos heredados valen más que adquiridos. Pablo nació ciudadano romano; nosotros nacimos de nuevo ciudadanos del cielo. Doble ciudadanía con documentos eternos.
La confianza de ciudadano celestial cambia posturas terrenas. Pablo exigió respeto legal sin arrogancia y predicó sin miedo a prisiones. Ciudadanos del cielo andan en la tierra con pasaporte sellado por la cruz: deberes cumplidos, derechos ejercidos, esperanza garantizada. Imperios prenden cuerpos; nunca confiscan ciudadanías celestes. Roma pasó; la ciudadanía de Pablo permanece en el cielo.
Hoy, usa tu ciudadanía: exige tus derechos en oración, cumple tus deberes con alegría, vive como embajador. Ciudadano de nacimiento: nacido de nuevo, registrado para siempre.
Pasaportes celestes nunca vencen ni se pierden. Lleva hoy el tuyo con gratitud. Documentos eternos dispensan renovaciones y tasas. Lleva hoy tu pasaporte celestial con orgullo santo. Embajadores representan bien a sus reyes siempre. Vive de modo digno de la patria. Vive de modo digno de la patria que representas. Honra tu ciudadanía en cada frontera.
Y presenta otros al Consulado: evangelizar es naturalizar ciudadanos del cielo.