Mientras hay propiciación
No se te perdonará este pecado hasta el día de tu muerte.
Isaías 22:14 (NVI)
Isaías registra sentencia solemne: el Señor Todopoderoso me reveló al oído: no se te perdonará este pecado hasta el día de tu muerte. Generación que se burló de avisos, festejó en la víspera del juicio, rechazó arrepentimiento hasta el fin, y oyó que la puerta cerraría. Hay pecados que, persistidos hasta la muerte, sellan destinos. Dios avisa antes de sellar; pero sella.
La confianza sabia vive mientras hay propiciación. Hoy, no mañana, es día de saldar cuentas: confesar, restituir, volver. La misma boca que anunció juicio a ellos anuncia gracia a nosotros: si confesamos, Él perdona. Puertas abiertas hoy pueden cerrar mañana; misericordia ofrecida hoy puede ser juicio mañana. Urgencia santa no es pánico, es sabiduría con reloj.
Hoy, usa la propiciación vigente: confiesa el pecado postergado, perdona la deuda antigua, vuelve al camino. Mientras hay propiciación: mañana puede ser tarde, hoy es tiempo.
Puertas abiertas piden entradas inmediatas. Entra hoy sin demora. Relojes de la gracia andan sin parar hasta medianoche. Aprovecha hoy cada minuto de puerta abierta. Mañanas inciertos piden decisiones inmediatas. Entra ahora y garantiza eternidad. Entra ahora y garantiza la eternidad con alegría.
Y anuncia a otros: tiempo de gracia compartido multiplica salvos.