La brasa y los labios

· Tema: valentía

Tu maldad ha sido borrada, y tu pecado, perdonado.

Isaías 6:7 (NVI)

El serafín vuela con brasa viva y toca la boca de Isaías: mira, esto ha tocado tus labios; tu maldad ha sido borrada, y tu pecado, perdonado. Purificación con fuego, perdón con brasa: Dios limpia bocas antes de enviar pies. Isaías había confesado labios impuros; el cielo respondió con brasa, no con sermón. Culpa quitada, pecado perdonado, profeta listo.

Valentía para hablar nace de labios purificados. Muchos callan por culpa: «¿quién soy yo para testificar?»; y la brasa responde: perdonado, enviado. Dios no espera bocas perfectas, purifica bocas confesadas. Después de la brasa vino la voz: «¿a quién enviaré?»; e Isaías respondió «heme aquí». Labios tocados por el altar hablan con osadía del trono.

Hoy, presenta tus labios a la brasa: confiesa las palabras torpes, recibe el perdón, acepta el envío. La brasa y los labios: purificación que genera misión.

Bocas purificadas profetizan con poder. Toca hoy la tuya en la brasa. Labios perdonados predican con autoridad doble. Abre hoy tu boca purificada sin miedo. Brasas del altar encienden sermones que convenciones apagan. Habla desde el trono e incendia corazones.

Y después de tocado, responde como Isaías: envíame a mí, Señor.

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