Herir al débil
Hiriendo su débil conciencia, pecan ustedes contra Cristo.
1 Corintios 8:12 (NVI)
Pablo eleva el listón del amor fraterno: al pecar así contra los hermanos, hiriendo su débil conciencia, pecan ustedes contra Cristo. Comer carne sacrificada, derecho legítimo, se vuelve pecado cuando derriba al débil. Libertad sin amor es atropello: mi derecho termina donde empieza la caída del hermano. Herir conciencias frágiles es herir a Cristo, que las compró.
La superación del egoísmo se mide por los débiles alrededor. Fuertes en la fe cargan una tentación sutil: despreciar escrúpulos ajenos como tontería. Pablo invierte: conocimiento sin amor hincha; amor edifica. Renunciar a derechos legítimos por amor ilegítimo, no, por amor obligatorio. Renunciar por amor es lucrar en eternidad: se pierde un plato, se gana un hermano.
Hoy, protege a un débil: evita la broma que escandaliza, dispensa el programa dudoso, explica con paciencia. Herir al débil: pesa hoy tus libertades en la balanza del amor.
Libertades pesadas en el amor edifican; pesadas en el ego, destruyen. Elige edificar. Hombros fuertes cargan conciencias débiles con ternura. Levanta hoy a uno sin quejarte ni alardear. Renuncias por amor pesan menos que culpas por egoísmo. Edifica pequeños a diario.
Y recuerda: Cristo llama «pecado contra mí» lo que haces contra ellos.